Hoy en día los estudiantes están asistiendo al colegio desde sus hogares, por lo que los padres y cuidadores han adquirido un papel aún más influyente en la exigencia académica. Sin embargo, muchos no tienen claro hasta qué punto deben exigirles y cuándo dejar de hacerlo.

Frente a ello, al igual que en la mayoría de las cosas en la vida, el balance es clave para el bienestar emocional. Por esto, a continuación, explicaremos la importancia del balance y algunas estrategias para lograrlo.

¿Qué es el bienestar emocional?

El bienestar emocional es un concepto amplio, el cual se refiere a la sensación subjetiva de sentirse bien anímicamente. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), esto implica que la persona sea consciente de sus habilidades y destrezas, logre afrontar las presiones normales de la vida, pueda trabajar de manera productiva y fructífera y sea capaz de contribuir a su comunidad.

Además, el bienestar emocional no implica sentirnos felices todo el tiempo ya que naturalmente, según las circunstancias, tendremos momentos en los que nos sentiremos tristes, enfadados o ansiosos y de por sí, es importante tener presente que no existen emociones buenas o malas. Todas las emociones son válidas, solo debemos aprender a manejarlas para desarrollarnos de manera adecuada en el contexto en el que nos encontremos.

¿Qué es la exigencia académica?

Se refiere a los procedimientos, responsabilidades y deberes planteados a seguir con el objetivo de mejorar el aprendizaje y los resultados académicos.

Conforme van creciendo los niños, cada año se enfrentan a nuevos retos, responsabilidades y cambios, tanto del ambiente en el que se desenvuelven, como en ellos mismos. Esto puede causar que sientan presión y estrés, que, en una dosis adecuada, resulta positivo ya que los impulsará a realizar acciones que les permitirán lidiar mejor con estos desafíos, como por ejemplo, organizarse para cumplir con sus tareas y estudiar.

Como padres, es importante guiarlos y ayudarlos a regular sus conductas, estableciendo límites e interviniendo cuando estos no se cumplen. También es conveniente transmitirles el mensaje de que, si bien no es lo único importante, deben cumplir con sus obligaciones, ya que esto les traerá múltiples beneficios: no solo aprenderán al hacerlo, sino que crecerán siendo perseverantes y tendrán la satisfacción de alcanzar sus metas con esfuerzo.

Excesiva exigencia académica

Si bien podemos saber que nuestro objetivo a largo plazo es formar personas que cuenten con herramientas que las ayuden a ser exitosas en todas las áreas de su vida, muchas veces perdemos de vista esta meta al centrarnos demasiado en tareas que son parte del proceso para llevarlo a cabo, como por ejemplo, sus calificaciones. Es así que algunas veces, queriendo lo mejor para nuestros hijos, les exigimos de más, deseando y esperando que les vaya bien en todo y de manera inmediata. Esto no es realista, ya que no existe una persona que no tenga dificultades y estas no nos hacen menos capaces.

Además, estas sobre exigencias ponen una presión extra en los niños, causándoles tensión, temor a no ser suficientes, angustia, irritabilidad, agotamiento, autocrítica destructiva y disminución de su motivación, lo que afecta su autoestima.

Por esto debemos regular las exigencias y disminuir el tiempo que los chicos pasan bajo presión.

Falta de exigencia

Por otro lado, a veces ocurre que con el fin de evitar estresar o presionar de más a nuestros hijos, dejamos de exigirles, creyendo que esto favorecerá su bienestar emocional. Sin embargo, ellos necesitan tener límites y retos, ya que estos los motivan a seguir desarrollándose, les permiten tener una estructura clara y les brindan seguridad.

De lo contrario, la falta de exigencia causa que sientan que no existe interés por parte de sus padres hacia ellos, que no cuentan con apoyo o que no los consideran capaces de lograr ciertos objetivos. De este modo, en lugar de relajarlos, se ve afectada su autoestima, se genera inseguridad y trae como consecuencia una falta de autocontrol y responsabilidad por las propias acciones.

Balance en el rendimiento académico para favorecer el bienestar emocional

Por todo lo mencionado, podemos concluir que exigir más, o menos de la cuenta, afecta al bienestar emocional de nuestros hijos. Por ello, encontrar un equilibrio en esta exigencia es clave y es importante comprender ciertos puntos, como el hecho de que todos necesitamos momentos de descanso.

Debemos ayudar a nuestros hijos a regularse para que en un futuro ellos aprendan a hacerlo solos, lo cual implica, entre otras cosas, ponerles un horario de estudio que incluya momentos de ocio y relajación e intervenir cuando no los cumplan.

En el colegio, los alumnos tienen recreos y momentos de transición entre una clase y otra, como cambios de ambiente, movilización dentro del aula, etc.; estos espacios los ayudan a relajarse y despejar su mente. Por ello, es importante en casa también darles pequeños momentos de descanso para favorecer su atención al retornar a sus responsabilidades. Para esto, pueden proponerles las siguientes actividades:

  • Saltar en el sitio.
  • Dar una vuelta por la sala.
  • Escuchar música, cantar, bailar.
  • Jugar con algo.
  • Dibujar o pintar.
  • Comer un snack en otro espacio.
  • Hacer respiraciones profundas.

Asimismo, todos tenemos dificultades y estas no deben verse como algo que debemos temer ni buscar evitar a toda costa, sino verlas como oportunidades que nos indican que debemos cambiar algo para mejorar. Cuando los chicos no están bien en un curso o no les gusta hacer ciertas tareas, tendrán que adoptar nuevas estrategias para que estas situaciones sean más llevaderas. Además, esto les demandará mayor esfuerzo y les enseñará que no van a ser buenos en todo, que no todo les va interesar o gustar del mismo modo y que es importante tolerar las frustraciones y ser comprometidos para alcanzar sus objetivos a mediano y largo plazo.

No podemos educar a nuestros hijos para que les vaya bien en todo, pero sí para que se esfuercen en cumplir sus objetivos y dar lo mejor de ellos mismos en este proceso. Es por ello que es clave plantear objetivos realistas, lo cual los ayudará a seguir aprendiendo y estar en armonía.

6 beneficios de una exigencia académica adecuada

  1. Favorece su autoestima y autoconfianza.
  2. Les permite regular de manera satisfactoria su estrés y ansiedad.
  1. Desarrollan la capacidad de organizar sus recursos.
  2. Aprenden a fijar objetivos y desarrollar habilidades para trabajar en tareas más complejas.
  3. Aumenta su motivación.
  4. Beneficia su aprendizaje, lo que consecuentemente influye en cómo se desenvuelven en el colegio.

En la vida de una persona, deben haber exigencias y desafíos, así como relajo y diversión. Si esto se encuentra de manera equilibrada, habrá éxito y bienestar.

 Referencias

Águila, B. A., Castillo, M. C., de la Guardia, R. M., & Achon, Z. N. (2015). Estrés académico. Edumecentro, 7(2), 12.

Silberstein, D. (2009). Reafirmar la autoestima de nuestros hijos. Ediciones Lea.

Wild, R. (2011). Libertad y límites. Amor y respeto: Lo que los niños necesitan de nosotros. Herder Editorial.

 

Por Maya Sordo – Practicante