Las responsabilidades en casa han estado presentes durante mucho tiempo. El hecho de vivir en familia nos ha llevado, por defecto, a asumir un rol y sus consecuentes tareas dentro de ella. En este contexto, los hijos también van a formar parte de las responsabilidades que se distribuyan y acuerden dentro del hogar. En muchas familias los hijos, desde muy pequeños, asumen una serie de quehaceres que les van dando un lugar y protagonismo dentro de la organización de la familia.

El asumir quehaceres guarda una serie de beneficios y cuanto más temprano suceda, pareciera haber más beneficios que contar. Rossmann, investigadora de la Universidad de Mississippi, encontró que un grupo de niños que habían asumido quehaceres dentro de casa desde muy temprana edad (3 ó 4 años) tendía a sostener mejores relaciones con su entorno en la vida adulta, así como una mejor autorregulación y mayores logros en sus carreras.

A pesar de que en muchos de los casos desearíamos que las responsabilidades dentro de casa sean más compartidas y nuestros niños asuman un rol más activo en ello, el resultado no siempre ha sido el esperado. Por un lado, encontramos que los más chicos de la casa se resisten usualmente y ven los quehaceres como algo tedioso. Por otro lado, para los padres el insistir, reiterar y aplicar consecuencias para que se realicen las tareas de casa pendientes puede llegar a ser muy agotador. Esta última situación puede ser muy frecuente y, finalmente, llevarlos a concluir que es mejor y más rápido hacer ellos mismos las cosas –a fin de cuentas, resulta ser menos demandante y agotador-.

Completar tareas dentro de casa tal vez no transforme a nuestros niños en los mejores estudiantes -al menos no directamente-. Sin embargo, todo indicaría que aquello les ayudará a sentirse más incluidos dentro del hogar, a cuidar de sí mismos, a sentirse más autónomos y a ser más independientes en la edad adulta.

¿Qué recomendaciones podemos seguir?

Seamos claros y concisos al momento de explicar la importancia de esos quehaceres en casa. Más allá de decirles que es algo que “tienen” que hacer, ayudará mucho aclararles la importancia de esa tarea y cómo se relaciona con el beneficio de todos dentro de casa, indistintamente de quién la realice –a partir de esto se puede explicar mejor la importancia de que cada miembro de la familia realice las tareas que tiene asignadas-.

Seamos el modelo de lo que esperamos de los chicos cada vez que nos encontremos haciendo los quehaceres dentro de casa. Muchas veces como padres hacemos las responsabilidades cotidianas con un sentido de obligación o de tener que hacer algo desagradable, dándole así un matiz poco atractivo para quienes lo presencian. Barbara Colorosso, autora de “Kids are Worth it”, recomienda que a este tipo de actividades se le agregue una dosis de paciencia y humor para que los chicos se acerquen a ellas de esa forma.

Invitemos a toda la familia a involucrarse en estas actividades. Los hijos, a través de diferentes conductas y actitudes, buscan generar mayor pertenencia con la familia y tener un rol apreciado dentro de ella. Acceder a ser parte de las tareas en las que toda la familia se involucra puede ser visto por ellos como una actividad en donde van a poder tener un reconocimiento o privilegio. Esto también se relacionaría muy bien con la necesidad de estar a cargo de algo (el sentido de poder), que es una necesidad en el desarrollo psíquico de todos los niños y más aún, de los adolescentes.

Esperar que los quehaceres en casa se distribuyan y cumplan rápidamente tal vez sea nuestro ideal, pero es probable que esto no suceda así desde un principio. Haciendo un paralelo con los hábitos, podemos visualizar los quehaceres como muchas acciones de la vida cotidiana que con el tiempo, se transformaron en un hábito. Finalmente, es importante no perder de vista el valor que podría tener para los niños y adolescentes al momento de sostener relaciones más asertivas y empáticas con su entorno y con los eventos que se den en su vida –más allá de lo útil que pueda resultar el realizar un quehacer en la vida diaria-.

Como madres y padres podemos seguir preguntándonos…

¿Qué quehaceres disfrutas hacer en casa?

¿Cuáles son los quehaceres que más disfrutan nuestros hijos? ¿Qué es lo que los vuelve más divertidos?

 ¿Cómo hemos acordado asignar las responsabilidades dentro de casa? ¿Por qué?

Referencias:

Por Kevin Cosio – Psicólogo de 2do a 4to grado