¿Por qué tiene sentido enfocarnos en las fortalezas hoy en día?

Las fortalezas nos dan el poder de vivir una vida satisfactoria usando nuestros propios y abundantes recursos internos. Cuando aprendemos a hacer esto con nuestros hijos, ayudamos a que ellos las interiorizan y las pueden usar en su día a día.

El “Strength Switch”

Todos y cada uno de nosotros tenemos distintas destrezas y habilidades (por ejemplo: en algún deporte, en el arte, las matemáticas, etc.), así como también rasgos de personalidad positivos (por ejemplo: solidaridad, empatía, coraje, etc.). El Strength Switch, es una técnica que busca que como padres, nos enfoquemos en estas fortalezas de nuestros hijos, así como también en sus avances y logros, lo cual ayudará a que ellos entren en contacto con ello.

Muchas veces, nos enfocamos más en las debilidades de nuestros hijos, lo que les falta hacer o alcanzar, olvidando la otra cara de la moneda. Hay que empezar por reconocer sus puntos fuertes y lo que ya han alcanzado, para que ellos mismos lo vayan identificando también. De este modo, estaremos ayudando a que internalicen la idea de que tienen fortalezas y así, podrán ir aprendiendo a usarlas a la hora de desempeñarse en las diferentes actividades de su vida.

Lo anterior, puede traer consigo ciertas dudas como ¿Si mi hijo también tiene defectos, esto no estaría alejado de la realidad? ¿No estaríamos ocultándose los aspectos negativos de la vida? ¿Podrá generar que mi hijo crezca con una dosis de autoconfianza excesiva?

El hecho de poner nuestra atención en las fortalezas no quiere decir que ignoremos los aspectos por mejorar, si no que nos acerquemos a estos de manera distinta. Tampoco es una manera de evitar o ocultar los aspectos negativos de la vida, si no por el contrario, esta técnica considera que tanto los momentos de felicidad como los momentos difíciles son beneficiosos para el desarrollo de los niños. Si la adversidad es manejada de manera adecuada, esta traerá consigo un aprendizaje y nos dará fortaleza. Para lograr ello, lo que se busca hacer en estos momentos es ayudar a nuestros hijos a conectar con sus puntos fuertes, sugiriendo cómo podrían manejar la situación usando alguna habilidad o fortaleza que ya poseen. 

Como padres, sabemos lo crucial que es la relación que tenemos con nuestros hijos, nosotros somos su soporte e influimos de manera significativa en su formación cognitiva, física, social, emocional, espiritual, cultural. De este modo, nuestra labor es apoyarlos en su desarrollo, para que más adelante puedan estar listos para enfrentarse por sí solos a la vida. Si queremos cultivar bienestar en ellos, los debemos ayudar a manejar sus debilidades y potenciar sus fortalezas. Además, al aplicar esta técnica, se fomentará la autoconfianza en el niño y se le permitirá desarrollarse de una manera más sana.

¿Cómo lograrlo?

Debemos recordar que nuestros hijos observan nuestros comportamientos, perciben nuestras emociones y aprenden de nosotros constantemente, por lo que nosotros debemos ser el mejor ejemplo. Además, nuestro rol como padres es ayudarlos a autorregularse y a manejar mejor las distintas situaciones que se les vayan presentando, es aquí donde el strenght switch tiene un papel fundamental.

Si bien será más fácil concentrarnos en las fortalezas cuando nos encontremos en un estado de calma, tranquilidad o buen humor y en situaciones de estrés y de inestabilidad emocional, será más difícil hacerlo; no por ello hay que rendirse, tomará su tiempo, pero llegará, ya que esta es una técnica que requiere práctica.

Para entender mejor el switch, podemos imaginarnos un interruptor de luz en nuestra cabeza. Visualicemos que cuando éste enciende la luz es cuando nos estamos enfocando en las fortalezas de nuestros hijos y, cuando éste la apaga, nuestras vías negativas están operando. Nuestro cerebro es un órgano que detecta patrones, por lo que mientras más “encendamos la luz”, lo estaremos entrenando para ver lo positivo de manera más frecuente. Por ello, cuanto más practiques, más fácil se te hará hacer uso de la técnica del switch.

Llevando la atención a las fortalezas

Las fortalezas son cualidades positivas que usadas de manera productiva nos ayudan a desarrollarnos y alcanzar nuestras metas. Además, estas son construidas con el tiempo y surgen de una habilidad innata y/o de nuestro esfuerzo.

Llevar nuestra atención a nuestras fortalezas, es decir centrarnos voluntariamente en ellas, nos da el poder de vivir bien usando nuestros propios recursos internos. Al hacerlo con nuestros hijos, lograremos que ellos se hagan conscientes de ellas, lo cual permitirá que las desarrollen aún más, sabiendo que las pueden usar para su beneficio y logrando que pulan sus puntos débiles.

Ahora entonces, ¿si es tan beneficioso enfocarnos en lo positivo, por qué no lo hacemos siempre? La respuesta es porque nuestro cerebro está diseñado para estar alerta ante cualquier situación de posible peligro, lo cual nos lleva a enfocarnos en lo que puede no estar andando bien. Sin embargo, esto nos pone en desventaja, haciéndonos ciegos frente a oportunidades y dificultando nuestra adaptabilidad y crecimiento.

Hacer el esfuerzo de cambiar nuestro foco de atención en lo negativo y por el contrario llevarlo a lo positivo, nos traerá muchos beneficios. Diversos estudios han demostrado que esto genera mayores niveles de felicidad, de satisfacción con la vida y con uno mismo, así como un mejor desempeño en las distintas actividades y una mayor habilidad para enfrentar la adversidad.

 Vocabulario de fortalezas

Peterson y Seligman clasificaron las fortalezas en 24 principales, las cuales sería bueno tener en cuenta para poder reconocerlas en nosotros mismos y en nuestros hijos:

1. Sabiduría
2. Creatividad
3. Curiosidad
4. Apertura mental
5. Coraje
6. Autenticidad
7. Valentía
8. Persistencia
9. Ánimo o entusiasmo
10. Amabilidad
11. Amor
12. Inteligencia social
13. Justicia
14. Liderazgo
15. Trabajo en equipo
16. Moderación
17. El poder perdonar
18. Modestia
19. Prudencia
20. Autorregulación
21. Transcendencia
22. Gratitud
23. Esperanza
24. Sentido del humor  

Identificando tus propias fortalezas

Para poder ver las fortalezas en otros, en este caso nuestros hijos, primero, es necesario empezar por nosotros mismos, descubriendo y haciéndonos conscientes de nuestros talentos, cualidades positivas y logros. Para ello, podríamos empezar enfocándonos en nuestro rol como padres, para lo cual te dejamos el siguiente ejercicio:

·         Piensa en un momento en el que consideras que fuiste un buen padre y recuerda cómo respondieron tus hijos ante ello.

·         Escribe cómo fue este momento respondiendo a estas preguntas: ¿Qué acción llevaste a cabo? ¿Cómo te sentiste al inicio de está situación y luego de ella? ¿Qué impacto tuvo en tu hijo?

·         Luego, escribe una fortaleza o habilidad que usaste en esta situación.

Desarrollando nuestra atención hacia las fortalezas de nuestros hijos

Una vez realizado el ejercicio anterior, podemos comenzar a entrenar nuestra mente para desarrollar la técnica del strenght switch con nuestros hijos. Para ello, planteamos tres ejercicios que te ayudarán a lograrlo.

Ejercicio 1:

Recuerda una fortaleza de tu hijo y anótala. Ponte como meta de la semana ver a tu hijo haciendo uso de esta fortaleza y comentaselo, como por ejemplo: 

·         “Admiro mucho tu bondad, me gustó mucho como buscaste compartir con tu hermano”.

·         “Estoy muy contento porque terminaste con todas tus tareas del colegio, eso demuestra tu responsabilidad”.

·         “Me encantó como armaste el rompecabezas con tu papá, eres muy bueno trabajando en equipo”.

Ejercicio 2:

Otra manera de entrenar nuestra atención, consiste en capturar momentos positivos y construir una “reserva de bienestar” para utilizarla en tiempos difíciles, ya que tener en mente esta experiencia te ayuda a reducir emociones negativas y a encontrar lo positivo de cualquier situación o persona. Para esto planteamos el siguiente ejercicio:

1. En una hoja de papel haz una lista de los momentos o cosas que siempre te hacen sonreír, te inspiran, te alegran el día, o te traen placer de algún modo. Por ejemplo, puede ser el olor de alguna comida, el sonido del mar, saludar a tu mascota, ver a tus hijos reir, el recuerdo de un viaje, etc.

2. Habla con tu hijo sobre esta lista, explícale lo que significa y la función que esta tiene. Luego, hagan juntos una lista de los momentos o cosas que para él son positivos.

4. Hagan un “pacto” para acordarse de esta lista cada vez que una situación se torne complicada o negativa. De este modo, estará trayendo una dosis de bienestar a un momento adverso y así este será más fácil de manejar, ya que se encontrará más calmado y positivo.

5. Finalmente, podrían conversar una vez a la semana sobre esta lista, la utilidad que le dieron y cómo se sintieron con ello. También, es importante que compartan cuando se olvidaron de usarla, ya que así podrán darse cuenta en qué situaciones les resulta más difícil hacerlo. Además, podrán determinar cómo les funciona más que les hagan recordar sobre la lista. De igual manera, el saber que tendrán un día y un espacio específico para hablar de ello, podrá motivarlos a realizarlo más a menudo y adoptar esto como una rutina.

Ejercicio 3:

Focalizando nuestra atención en las fortalezas de nuestros hijos:

1.      Haz una lista de todas las actividades que tu hijo realiza en el día y las situaciones que ocurren en ellas. Probablemente, varias pueden ser una oportunidad de mejora para ambos, por lo que podrían ser utilizadas para comenzar a trabajar en el strenght switch.

2.      Selecciona una de las actividades donde podrías mejorar tu foco atencional frente a lo que tu hijo está haciendo, lo cual también lo ayudará a él a mejorar su forma de desempeñarse en esta. La idea es cambiar el significado que le das a la actividad que has seleccionado, buscando que esta pase de ser un problema, a ser una oportunidad.

·          Empieza con situaciones de bajo estrés o baja importancia para que así esto sea más fácil de alcanzar y poco a poco anda progresando hacia situaciones de mayor importancia.

3.      Cuando te encuentres con tu hijo realizando esta actividad y notes que tus pensamientos negativos están aflorando, haz lo siguiente:

·          Observa cómo te sientes: ¿enojado/a, furioso/a, frustrado/a? Toma consciencia de estas emociones, sin identificarte con ellas, recuerda que es solo una emoción que está en ti de manera momentánea.

·          Prepárate para hacer el switch de tu foco atencional y dite a ti mismo: “Haz el switch”. Esto es importante porque nuestro diálogo interno influye en nuestros pensamientos, emociones y conductas. Además, aquí puedes ayudarte visualizando el interruptor de luz y recordando los motivos por los cuales es importante hacer este cambio de enfoque.

4. Selecciona una fortaleza:

Para lograr esto, hazte las siguientes preguntas:

1. ¿Qué fortalezas posee mi hijo? ¿Existe alguna fortaleza que mi hijo posea y que podría ayudarlo en esta situación? → con ello se busca que en lugar de enfocarnos en lo que nuestro hijo está haciendo mal o no está pudiendo alcanzar, llevemos nuestra atención a sus fortalezas.

2. Una vez que identificaste la fortaleza, pregúntate ¿Cómo puedo resignificar esta actividad para mi hijo de tal forma que sea claro como esta se relaciona con sus fortalezas? ¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a dirigir su atención hacia sus fortalezas y usarlas para completar la actividad?

·          Por ejemplo: Si tu hijo tiene que hacer una tarea que requiere colorear un paisaje y no la quiere realizar, porque no tiene todos los colores que cree necesitar, podrías hacerle recordar de su creatividad y de cómo está en otras situaciones lo ayudó. Así, podría mezclar dos colores para crear los que le faltan o pintar de colores distintos, pero imaginar que son los que él quería.

Finalmente, es importante también ser compasivos con nosotros mismos, reconocer nuestro esfuerzo y comprender que al comienzo nos puede costar realizar este cambio de foco atencional, porque estamos acostumbrados a pensar y actuar de otra forma y lo hemos hecho así por mucho tiempo. Sin embargo, nuestro esfuerzo traerá resultados positivos tanto para nosotros como para nuestros hijos.

Kevin Cosio – Psicólogo de 2do a 4to de primaria