Este año escolar será posible con el esfuerzo y trabajo conjunto entre los padres y maestros. Una preocupación de muchas familias es sobre la evaluación de los aprendizajes. Si los padres no somos maestros entonces ¿Cómo puedo saber si mi hijo está aprendiendo? Lo primero que debemos tener claro es que todo el esfuerzo de los maestros está centrado en buscar la manera de generar aprendizajes, por eso cada semana según el horario establecido se presentan distintas actividades orientadas a desarrollar las competencias apropiadas para la edad de los estudiantes.

El hecho de haber condensado los temas nos da más flexibilidad y tiempo para desarrollar y consolidar sus aprendizajes. Debemos tener en cuenta que los grados se relacionan unos con otros. Las competencias no terminan de desarrollarse, sino que se concatenan con las siguientes. Unos años abren nuevos temas y otros años los reafirman y cierran. Es decir, trabajamos por ciclos. El Primer ciclo es Nursery, Pre kinder y Kinder. Muchos padres se dan cuenta de que los temas se repiten año a año lo cual es cierto pero la profundidad, el enfoque y los productos varían y van tomando forma de acuerdo con los intereses del grupo. Incluso puede ser distinto el rumbo que toma en una sección A y una B, lo cual enriquece a toda la comunidad educativa.

Primer grado abre un nuevo ciclo que se cierra en segundo grado. Luego tercero abre un ciclo y cierra en cuarto y así sucesivamente. Este año a algunos estudiantes les corresponde empezar un ciclo de aprendizajes que no se detendrán hasta el próximo año y a otro grupo de estudiantes les corresponde cerrar el ciclo que empezaron el año pasado. En ambos casos hay grandes oportunidades y desafíos en cuanto al desarrollo de competencias, algunas nuevas y otras no.

Al decirles que las competencias están en permanente desarrollo, es muy importante que esta cadena no se detenga. No podemos pretender dormir por un año y retomar el próximo, ese error produciría que los niños pierdan la actitud investigadora, su curiosidad se vería limitada, su competencia lectora, sin el hábito de leer a diario, inclusive retrocedería, lo mismo con la escritura, las matemáticas, etc. El hecho de permanecer en la escuela ya les está garantizando aprendizajes, así sean virtuales.

Todos los niños son diferentes y avanzan a su propio ritmo. Los maestros asumimos la responsabilidad de jalar ese hilo de la madeja y lograr que los chicos pasen de un nivel al siguiente con la ayuda de los padres desde casa brindándoles el espacio adecuado para estudiar, ayudándolos a organizarse según su horario, teniendo materiales a la mano y preguntándoles sobre lo que van haciendo cómo lo harían si fuera el aprendizaje presencial.

Los mensajes de refuerzo positivos son de mucha ayuda para el desempeño de los estudiantes, un ambiente de trabajo tranquilo y padres que les transmiten confianza en el colegio, esperanza y buen humor es muy importante para instaurar seguridad en sus hijos. Los padres siempre han ayudado a formar hábitos y rutinas en casa, esa constancia da frutos en cuanto a independencia y autonomía.

Respondiendo a la pregunta inicial de ¿Cómo serán evaluados los estudiantes? Les contamos que daremos prioridad a la evaluación formativa, enfocándonos en la retroalimentación y los procesos. La retroalimentación permite que los estudiantes puedan actuar en función de ella mejorando sus aprendizajes. En este proceso, el docente valora aspectos positivos de las producciones, ofrece ejemplos y sugerencias, formula preguntas. Luego el estudiante revisa sus producciones, responde preguntas, solicita ayuda, formula preguntas; después el docente valora la revisión, formula preguntas sobre el proceso, apoya frente a dificultades; y, finalmente, el estudiante mejora su producción, reflexiona sobre su proceso de aprendizaje.

La entrega y cumplimiento de las tareas, proyectos, trabajos, etc. siguiendo una rúbrica que guíe al estudiante y explique qué debe hacer y cuáles son los pasos a seguir. Un mismo trabajo puede ser entregado y devuelto con feedback del maestro tres veces o hasta que lo haya conseguido realizar cumpliendo con todos los requisitos. Cada entrega tiene diferente nota siguiendo la escala planteada. Otros medios de evaluación son los cuestionarios, encuestas, preguntas y respuestas, y también una prueba de entrada que se repite a mitad del año y al final con la cual podemos ver el avance de cada estudiante. Mediante las videollamadas tendremos acceso a las preguntas orales o la explicación de los niños a manera de metacognición (qué hice, cómo lo hice, qué me gustó, qué puedo mejorar, etc.). En ese sentido las evaluaciones también pueden ser sincrónicas y asincrónicas.

Otro feedback importante es el diálogo de los padres con los maestros, pues ellos en casa tienen la oportunidad de observar en qué parte del proceso se “estancó” su hijo y si se lo comunica a los maestros oportunamente, ellos ayudarán a solucionar el problema a la brevedad. Los mismos estudiantes pueden enviar correos a sus maestros para aclarar sus dudas.

Con estas evidencias del desarrollo de los aprendizajes de cada niño se puede determinar el nivel en el que se encuentra con respecto a cada competencia y preparar material adecuado para hacer posible su progreso y éxito. Este año evaluamos juntos: el niño (como protagonista de su propio aprendizaje) y los padres y maestros (como adultos generadores, motivadores y retroalimentadores). ¡Asumamos este gran reto que nos une como equipo!

¡La educación no para en VPS!

Janice Roeder McKay
Directora