¿Por qué es importante desarrollar el lenguaje y el habla en los niños? ¿Cuándo puedo decir que mi hijo tiene “problemas” o “retraso” en estos? Estas son dos preguntas que los padres se pueden hacer durante el desarrollo de sus hijos. Es algo común hoy en día ver que muchos padres notan cuando uno de sus pequeños está teniendo alguna dificultad al pronunciar algunos fonemas. A veces esto no surge en el momento en el que debería según el desarrollo normal del lenguaje y optan por llevar al niño a un especialista inmediatamente. En oportunidades esta decisión es óptima, pero hay situaciones en las que puede evitarse y se puede trabajar en casa para ayudar al niño.

Para empezar, debemos tener claro las diferencias entre “lenguaje” y “habla”, siendo estos dos procesos distintos, pero conectados. El primero, es un sistema que está compuesto por diferentes signos, ya sean escritos, gestuales y orales. Estos signos permiten que las personas, a través de su significado, puedan expresarse y lograr que los demás los entiendan y a su vez, comprender lo que se les dice. También es el proceso que se realiza internamente, es decir en nuestro cerebro, para poder codificar y decodificar un mensaje. Este proceso tiene cuatro aspectos que se deben tomar en cuenta para poder entender su complejidad. Estos son: primero, la fonética y fonología, que son los diferentes sonidos que emitimos al hablar y además, el punto y modo, es decir, dónde y cómo ponemos los diferentes órganos que nos ayudan a hacerlo; en segundo lugar, la morfología y sintaxis, grupo al que pertenece cada palabra (sustantivo, adjetivo, verbo, adverbio, entre otros) y a su función dentro de la oración; tercero, la semántica y el léxico, que es la comprensión del origen de las diferentes palabras en nuestro idioma y su definición y relación con otras; y, por último, la pragmática, que es cómo se utiliza e interpreta el lenguaje, de la mejor manera, en diferentes contextos.

Por otro lado, el habla concretamente significa el acto de utilizar el lenguaje de manera oral. Este tiene tres elementos que debemos considerar: la articulación, forma en la que producimos los sonidos; la voz, el uso de las cuerdas vocales y la respiración para emitir los sonidos; y por último, la fluidez, el ritmo para hablar.

A partir de estas diferencias, podemos establecer diversos signos de alerta dependiendo de la edad del niño y saber si lo que él tiene está afectando al lenguaje o al habla. Para ello, debemos tener claro que cada niño tiene un proceso de maduración distinto al de los demás. Cuando un niño presenta dificultades a nivel del habla, se puede observar que tiene dificultad para pronunciar algún sonido o fonema (unidad mínima del lenguaje sin significado) y ante esto lo reemplazan, lo evitan o lo cambian de lugar; no utilizan ningún fonema o solo algunos de estos para pronunciar diferentes palabras esperadas para esa edad; presentan repeticiones de sonidos o palabras al expresarse; tienen una voz muy baja; entre otros. Esto quiere decir que la emisión del lenguaje está afectada, mas no la comprensión de este. Sin embargo, hay que tener claro que también algunos niños pueden presentar dificultades en el lenguaje, y estas se identifican cuando al niño le es difícil darse a entender o comunicar lo que quiere decir a otros y también entender lo que otros quieren decir. Es importante tener claro que en este caso, los niños pueden producir los sonidos y en ocasiones, su discurso se puede entender. Cuando un niño presenta esta dificultad y el habla y lenguaje no se desarrollan de manera esperada, se le conoce como un trastorno del lenguaje, estando este, comúnmente relacionado con algún tipo de dificultad a nivel neurológico o asociado a otras condiciones del desarrollo. Cuando estos dos se desarrollan, pero de manera tardía, se le conoce como retraso del lenguaje.

Ante esto, es necesario consultar a un especialista en el momento oportuno si mi hijo presenta alguno de los signos que se han mencionado anteriormente. Es importante también respetar los tiempos de cada uno. Además, debemos tener en cuenta que hay veces, como todo en la vida, en las cuales uno necesita un poquito de ayuda y es aquí donde nosotros, como padres, debemos buscar un especialista adecuado para ayudar a nuestros hijos. Lo que debemos evitar, es pensar y esperar que “solo se arreglará” ya que a veces este esperar puede ocasionar diversas dificultades en los diferentes aspectos de su vida a medida que va creciendo.

Por María Fernanda Carrillo – Tutora de 2do grado

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