Como padres siempre buscamos lo mejor para nuestros hijos. Vemos la manera de encaminarlos al mejor futuro posible y brindarles herramientas de vida para que sean resilientes, empáticos y para que reconozcan la vida en unión. Sabemos que nosotros somos los mejores promotores de estas herramientas, pero pocas veces tenemos presente en este crecimiento, a los abuelos.

Nuestras realidades son distintas, antes los abuelos participaban a diario en la vida de sus nietos, convivían y asumían un rol constante en la crianza. De cerca contaban con esa complicidad cuando les contaban cómo era su mamá de pequeña, cuando les enseñaban a preparar una receta familiar, o cuando les daban ese dulce a escondidas. Esa ternura a diario ya no se encuentra fácilmente. 

En la actualidad nos encontramos alejados de los abuelos por vivir en distintas casas y en otros casos, nos vemos alejados por kilómetros. Nos vemos complicados con nuestras rutinas y horarios. No cedemos con facilidad a esa intervención de los abuelos de engreír a sus nietos, somos a veces rígidos con su ternura y limitamos ese vínculo. Ellos tampoco son los mismos, los abuelos se han reinventado, son activos, disfrutan de pasear y viajar; muchos aún trabajan o tienen sus negocios y disfrutan de tener una vida social activa. 

Las épocas son muy distintas, pero lo cierto es que los abuelos nos dan cariño y muchas enseñanzas, son seres sabios y amorosos. Son parte importante de la formación de nuestros hijos. Debemos fomentar esta relación y poner en práctica los valores que tanto mencionamos que queremos que nuestros hijos tengan.

Teniendo un buen vínculo entre nieto y abuelo se logran transmitir los valores morales y culturales, pudiendo así construir nuevamente la historia familiar y personal. Es importante aceptar que se tendrán diferentes puntos de vista con respecto a la crianza, pero se debe priorizar la comunicación entre ambas partes teniendo los límites y funciones claras. Otro punto para analizar es la historia entre abuelos e hijos, se debe dejar de lado los conflictos entre ambos para que no perjudiquen la imagen que el nieto tenga de ellos.

abuelos en mi corazón

Nosotros debemos reconocer la importancia de los abuelos en la sociedad y permitirles transmitir el conocimiento que la experiencia les ha dado. Al enseñar a nuestros hijos a convivir con personas mayores también les estamos dando la posibilidad de ser pacientes, tolerantes y respetuosos.

Ahora vivimos este periodo difícil y los abuelos son los más afectados encontrándose en este aislamiento. Los invito a motivar a sus hijos a llamarlos, a enviarles videos, a compartir con ellos fotos de dibujos que han realizado y a buscar la manera de mostrar preocupación por saber cómo están y cómo se sienten. Motivemos a que se fortalezca este vínculo ya que los abuelos tienden a convertirse en confidentes de sus nietos y ayudan a mantener la cohesión, la identidad y la pertenencia familiar.

Los que hemos crecido con la presencia de los abuelos tenemos hermosos recuerdos de ese apoyo y vínculo incondicional. Regalémosle lo mismo a nuestros hijos, logremos unir dos generaciones para que ambas se enriquezcan mutuamente. 

Por Patricia Smolk – Tutora de 5to grado.