Hoy en día, a nivel mundial, los niños y adolescentes atraviesan dificultades y retos que, al menos antes, no eran tan recurrentes. Esto puede ser, incluso, paradójico: un mundo donde se predican cada vez mayores libertades y herramientas para acceder a la (auto)realización, pero al mismo tiempo, un mundo que pareciera dar menos facilidades para el acceso a la salud mental, la cual sería un elemento primordial para la realización de todo ser humano. Peter Gray, autor de “Libres para Aprender”, sostiene que hay razones y evidencia importante para sostener que el bienestar y la salud mental en los niños van de la mano de la libertad, y no solo ello, sino que esta última podría ser vista como una causa de la primera. A pesar de la evidencia y de que día a día somos testigos del rol fundamental de la libertad en la vida de los niños y de todo ser humano, no siempre se brindan oportunidades reales de desarrollo en libertad para los niños, tanto en la escuela como en la casa y en la sociedad en general.

A lo largo de las últimas décadas los cambios en el mundo han sido múltiples y se han dado, cada vez, con mayor rapidez. Sin duda, muchos de estos cambios han tenido una influencia importante en la percepción de los niños acerca de su libertad, ya sea para jugar, expresarse, aprender o, simplemente, estar en el mundo. No solo ello, según autores como Bessant, Gray y otros, aquellos cambios han tenido una influencia negativa en la libertad de los niños que puede ser medible.

¿A qué nos referimos con esta libertad?

(…) un aprendizaje que tiña de posibilidades el desarrollo de cada niño.

En este contexto no solo hablamos de la libertad entendida como el acceso y proximidad a elementos o servicios. Hay una discusión que va más allá; de lo que estamos hablando es del acceso a un aprendizaje, un enfoque que valore la libertad de cada niño: un aprendizaje que tiña de posibilidades el desarrollo de cada niño; y más aún, que pondere su voluntad y decisión frente a todo ese abanico de posibilidades que se le presenten para poder ser las posibilidades que uno decida para uno mismo.

Un espacio como el colegio, que tiene el potencial de garantizar y fomentar la libertad en los niños y adolescentes, asume también, si es que no principalmente, la responsabilidad del bienestar de su comunidad de estudiantes.

Hoy en día los niños, en muchos casos, son obligados a ir a la escuela para acceder a un derecho; sin embargo, es en ese mismo espacio donde ven recortadas las posibilidades de expandirse como seres humanos, de explorar, de acertar y de equivocarse, todo ello a su modo. Gray (2013), sostiene que la escuela ha contribuido en muchos momentos a un declive en la libertad de los niños. A pesar de ello, el autor también propone una solución: el balance entre las necesidades de cuidado y las necesidades de libertad de los más pequeños.

(…) encontrar sus propios estilos y formas para sus desafíos únicos.

Gran parte de lo que es un cuidado apropiado y coherente en los niños implicaría también el desarrollo y cultivo de la autonomía. De este modo, los niños también aprenden cómo encontrar sus propios estilos y formas para sus desafíos únicos; por ende, se vuelven agentes de su propio aprendizaje y, por lo tanto, de su vida. En cambio, si evitamos que los niños accedan a todos estos potenciales aprendizajes y responsabilidades, también los estamos privando de la libertad de decidir y aprender.

Con todo esto surge la necesidad de encontrar soluciones, o tener más claridad aún sobre ellas.   Como se mencionó antes, la respuesta a la ecuación -que tiene por un lado el cuidado y protección, y por el otro la libertad- descansaría en el equilibrio de ambos focos. Es en ese espacio que surge el papel de escuelas “democráticas”, comunidades educativas donde los niños exploran y encuentran constantemente sus propios intereses, y donde, además, todo este proceso, es avalado y motivado por el entorno. Diversas investigaciones apuntan a que los niños que han aprendido y crecido bajo este enfoque de aprendizaje cuentan con mayores recursos y mejores niveles de resiliencia para manejarse en el mundo ya siendo adultos.

¿Y tú qué crees?

Te invitamos a que reflexiones sobre las posibilidades que ofrece el colegio de tus hijos para que se desarrollen en un entorno democrático.

Por Kevin Cosio – Psicólogo de 2do a 4to grado

Bibliografía:

  • Bessant, J. (2014a). A dangerous idea? Freedom, children and the capability approach to education. Critical Studies in Education, 55, 138–153.
  • Gray, P (2013). Free to learn: Why unleashing the instinct to play will make our children happier, more self-reliant, and better students for llife. Basic Books.