Recuerdo la época en que mis hijos eran pequeños, y los llevé al Estadio Monumental para ver un partido de fútbol. Perú versus Argentina estaban jugando. Messi fue uno de los jugadores. Un genio completo. Mis hijos estaban muy bien vestidos, con sus camisetas peruanas, gorras peruanas, zapatos peruanos, y lo que sea, eran realmente representantes de nuestro país.

Cantamos el Himno Nacional, con orgullo y alegría. Sabíamos que iba a ser difícil, pero teníamos esperanza. Una vez que comenzó, se convirtió en una gran decepción y fue muy doloroso ver jugar a Perú. Sufrimos cada minuto, mis hijos lloraron cuando perdimos 3-1 y recuerdo que tuvimos que volver a casa caminando porque el tráfico era increíble. Una completa desgracia.

Este fue el comienzo del divorcio del fútbol y de mí. Siempre me ha encantado este deporte, creo que no hay nada igual. La pasión, la forma en que une a las personas, la comida que tenemos con amigos y las bebidas y la forma en que celebramos cuando nuestro país marca. Todo esto fue olvidado por mucho tiempo en Perú.

Empecé a ver fútbol inglés ya que mi esposo es inglés y un completo fanático del Manchester United. Al menos tenía la esperanza de ver un país que amo durante la Copa del Mundo. Lamentablemente, Inglaterra fue eliminada en la primera ronda … otra decepción.

Hasta que sucedió algo. Cuando Perú comenzó a jugar con jugadores nuevos, jóvenes, cuando se podía verlos practicando y no festejando, y cuando se mantuvieron humildes … fue un buen comienzo. Cuando llegó el momento de tocar y los vi cantando nuestro Himno Nacional con el corazón y listos para dar todo en el campo, estaba intrigado … ¿era este Perú? No creía en el equipo. Simplemente no vi ningún partido porque, como muchos peruanos, sabía que íbamos a perder. No quería ver a mi país perder una vez más.

Pero comenzamos en las competiciones y no puedo describir la sensación de haber visto el partido con mis hijos, de 24 y 25 años, con mis padres que son realmente viejos y con mi esposo inglés con su camiseta peruana, diciéndome … ¡Perú está jugando muy bien!

La noche que clasificamos para el Mundial fue mágica. Mis hijos llorando esta vez, pero de felicidad, todos saltando en las calles de Miraflores. Abrazando a personas que eran completamente desconocidas en las calles, todos nosotros con el mismo sentimiento … ¡LO HICIMOS!

Desearía poder repetir los sentimientos de esa noche. Desearía que Perú pudiera unirse como esa noche maravillosa. Realmente no puedo esperar para ver jugar a mi país y mostrarle al mundo lo buenos que podemos ser. El camino es difícil, pero no imposible. ¡Al menos sé que esta vez nuestros jugadores pondrán todo su corazón para hacer realidad un sueño maravilloso! Arriba Perú!