¿Se han dado cuenta de que ahora todo lo que necesitamos saber está al alcance de nuestras manos sólo con un click?

Definitivamente los tiempos están cambiando. Anteriormente, el que adquiría más conocimientos era el que “sabía más”, y por lo tanto, era el más inteligente de la clase, el que seguramente, en un futuro, adquiriría una mejor posición en el ámbito laboral. Ahora nos damos cuenta de que puedes tener mucho conocimiento, millones de estudios y títulos, pero si no tienes valores o no sabes gestionar tus emociones, lamentablemente no progresas.

La psicóloga y escritora chilena, Pilar Sordo, afirma que “la educación actual forma jóvenes emocionalmente analfabetos, sin habilidades transversales o emocionales”. Para ella, la expresión de las emociones es clave para que el ser humano pueda desempeñarse en el mundo de hoy y en el futuro. Debemos empezar a “llenar el corazón y no el bolsillo, porque el bolsillo se llena cuando se llena el corazón” como dice Pilar Sordo.

Educar la inteligencia emocional es muy importante. La resiliencia, empatía y unidad son los tres valores básicos que los niños tienen que aprender día a día para llegar a ser adultos estables emocionalmente, con capacidad de afrontar cualquier situación que se les presente.

Desde pequeños es importante aprender a ponerse en el lugar del otro, ser un buen amigo, compartir, ayudar, sentirse bien y ser feliz. ¿Parece simple verdad? Entonces, ¿por qué no hacerlo? Ellos deben aprender la importancia de sentirse bien con uno mismo y con los demás.

Es bueno recalcar que no hay emociones buenas ni malas, pero es importante conocer el manejo de ellas y reconocer que si no sabemos canalizarlas o controlarlas podrían llevarnos a diferentes situaciones, ya sean agradables o desagradables.

Finalmente, como decía Aristóteles: “educar la mente sin educar el corazón, no es educar en absoluto”.

Ariadna Miñán

Pre-K Teacher.